Intuición

“Ahí afuera no hay un “ahí afuera” independiente de lo que ocurre “aquí dentro””

– Fred Alan Wolf –

La Intuición o el saber intuitivo es una habilidad accesible para todos y cada uno de nosotros. Su sustrato fisiológico y anatómico está en el hemisferio cerebral derecho. Este hemisferio se encarga de la percepción holística de la realidad, de la comprensión unificada de la experiencia, del desarrollo creativo y artístico, de la sensibilidad y la percepción ampliada, la trascendencia, el pensamiento abstracto y simbólico… A diferencia del hemisferio izquierdo, racional, lógico y secuencial, el hemisferio derecho permite la percepción global de las situaciones.

La realidad es infinitamente flexible y lo que verdaderamente influye en manifestar esta flexibilidad en la vida cotidiana o en caso contrario, la rigidez, es el punto de percepción y el sistema de creencias que sostenga cada uno de nosotros.Recordemos que hace tan sólo unos 500 años el planeta se consideraba plano y todos lo creían así. Al que decía lo contrario se le tachaba de loco, aunque realmente fuera el más cuerdo de todos ellos.

En Occidente a la intuición se le ha tachado tradicionalmente como algo poco fiable, poco “científico” y por lo tanto no válido para la vida.Sin embargo todo está apuntando precisamente hacia el lado contrario. Son cada vez más los psicólogos y científicos que comienzan a comprender que la verdadera evolución humana no está en la dirección de la racionalidad sino en la dirección de la integración intuitiva. Anoche ví por causalidad a Eduardo Punset en la televisión. Este inteligente señor que tantos conocimientos ha adquirido a través de la ciencia estaba asustado pues acababa de venir de estar con un psicólogo británico que le dió una noticia que le desconcertó. Punset decía que él creía y deseaba que el mundo se volviera más racional, y entendo que por racional quería decir más pleno de conocimiento. Pero el psicólogo le dijo que todo apunta hacia el polo contrario.

¿Y qué es lo que hay en el polo contrario?

Sabiduría. La sabiduría no surge del conocimiento racional. Los sabios de oriente, por ejemplo, no conocían las investigaciones del ADN ni la forma de doble hélice que ésta tiene pero ellos veían esta formación en sus meditaciones y visualizaciones y sabían que la espiral es el símbolo de la vida y de la evolución. Ellos han utilizado siempre los sentidos más sutiles y la intuición para relacionarse con el entorno y con el misterio y ha sido esta sensibilidad la que les aportó la sabiduría que tantos siglos han logrado conservar para las generaciones futuras. Ahora todo el mundo quiere hacer yoga, tantra, budismo…pues hay un anhelo profundo de encontrar un sentido y un significado más profundo a nuestra existencia y a nuestra experiencia de vida que muchos han descubierto que no está en las cosas materiales y superficiales.

La sabiduría existe en un nivel de vibración distinto al del conocimiento racional. Y la Intuición es la manera de integrar e implementar la sabiduría dentro de nuestra vidas cotidianas, transformando así realmente la sociedad a través de cada uno de sus individiduos y por extensión y resonancia al mundo.

Está emergiendo un nuevo paradigma espiritual que integra ambos hemisferios cerebrales y sus funciones respectivas. Yo le llamo el Paradigma del SABER.

¿Qué es lo que se necesita para despertar la intuición?

La intuición es el fruto de un estado vibratorio determinado. Este estado vibratorio está accesible para todos siempre y cuando uno se ponga a tiro. Técnicas como la respiración consciente, la relajación, la meditación, el tai-chi, el qui-kong y más en concreto la Biodanza pueden estimular y favorecer el desarrollo de la Intuición. También la escucha de determinadas frecuencias de sonido, como las del solfegio estimula el desarrollo de la intuición y otras capacidades extrasensoriales.

En nuestro cerebro se registran cinco ondas distintas de frecencias medibles en el electroencefalograma.

Las ondas GAMMA vibran entre 30 y 40 Hz., y producen un estado de actividad intensa, estrés y descontrol consciente. La adrenalina es el neurotransmisor responsable de esta respuesta acelerada del cerebro y el cuerpo.

Las ondas BETA oscilan entre 15 y 30 Hz. y en esta frecuencia todos los sentidos están alerta. Este es el estado en que normalmente se desarrolla nuestra vida laboral y social. Está sobreactivado el hemisferio cerebral izquierdo, donde prevalece el pensar analítico, la lógica y las operaciones matemáticas. El principal neurotransmisor en este estado es la acetilcolina.

Las ondas ALFA que oscilan entre 8 y 15 Hz., surgen en estados de relajación consciente donde la mente está aún activa pero el comando ha pasado al hemisferio cerebral derecho donde se aumenta la sensibilidad y la intuición. Este estado es el sanador del cuerpo por excelencia. El neurotransmisor activo principalmente es la serotonina y la dopamina.

Las ondas THETA, ondas entre 5 y 7 Hz., permiten un estado profundo de contacto con quienes somos interiormente. Se produce en la primera fase del sueño o en estados avanzados de meditación. Aquí sigue activo el hemisferio cerebral derecho. Desde este estado el cuerpo responde a la reorganización celular vitalizando el cuerpo. La serotonina es el principal neurotransmisor activo.

Las ondas DELTA, ondas entre 0,2 y 5 Hz., aparecen en las fases más profundas del sueño y en el estado de coma. En este estado se producen imágenes visionarias premonitorias.

Siguiendo estas cinco ondas podrías responder a la siguiente pregunta.

¿Qué tipo de ondes cerebrales estimula vivir en esta sociedad?
¿Qué tipo de ondas estimula la televisión y los medios de comunicación?
¿Es posibles que gracias a que la mayoría de la sociedad está en las frecuencias BETA y GAMMA la empresa farmacológica y psiquiátriaca puede hacer su negocio mediante medicamentos que inducen la liberación artificial precisamente de los neurotransmisores propios de la intuición y la sanación?

Imagina por un momento un mundo lleno de seres vibrando en alfa, seres con sus habilidades intuitivas afinadas, sus propias capacidades de sanación activadas y disponibles, su atención perfecta y relajada…. No habría enfermedad, sólo un constante fluir ordenado de propósitos encadenados donde cada uno desempeñaría su papel dentro de este gran entramado cósmico de manera eficiente, sin tener que sobreestimular y sobrecargar su sistema físico.

Pero bueno, con que empieces tú es suficiente. Los Mayas decían que el Universo funciona por resonancia, algo que la física cuántica también ha demostrado. Así que por cada individuo que se abre al cambio y a la evolución hacia maneras no racionales de ser y existir, mayor vibración está aportando a este organismo vivo que es el planeta tierra y también a sus hermanos y habitantes.

La Intuición en la vida cotidiana es la llave para transformar nuestra realidad permitiéndonos integrar la sabiduría y el corazón en nuestro día a día.

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