Parte intuitivo. Febrero-Marzo de 2011

Desde el día 11 de febrero no ha parado de sacudir a la tierra una oleada de energía de alta vibración que sigue estando presente y continuará estando presente hasta más o menos junio-julio, tiempo en el que se estabilizará este nuevo estado vibratorio. Como ya he comentado en otros post la energía que sustenta toda la creación está subiendo su frecuencia vibratoria y esto genera cambios a todos los niveles, cambios que nos afectan globalmente pero que los experimentamos localmente, cada uno en su propia intimidad. La vida se perfecciona así misma y el nuevo diseño humano continúa su andadura.

Tal como predecían los hindúes estamos acercándonos al final del Kali Yuga,
la edad de hierro, un período en el que hemos estado inmersos durante estos
últimos miles de años y que está acercándose a su final. Toda la oscuridad que
ha reinado en el mundo durante todos estos años sale a la superficie y las
noticias se tornan cada vez más ridículas y asombrosas. No es casual que ahora
la corrupción sea noticia constante en los medios o que los sistemas autoritarios
que han gobernado durante décadas en la región árabe se quiebren. La luz que
está más allá de la sombra está sacando a la superficie lo más feo y bajo del ser
humano. Y aunque lo que nos llame la atención sea la oscuridad no es más que
un síntoma de que una nueva luz sabia y brillante está saliendo a la superficie.

 

Para los que están orientados hacia el desarrollo pleno de su SER este puede ser
un tiempo especialmente retador. Personalmente no recordaba un período tan
intenso como este desde hace más de 5 años. Lo que antes tardaba en ocurrir
en un año ahora está ocurriendo en cuestión de días, de semanas y esto puede
ser agotador.
Independientemente de las creencias, las posturas ideológicas y las doctrinas que
cada uno pueda seguir, esta energía está acelerando procesos masivos de
despertar a la conciencia mayor que nos sostiene. Es como si dentro de nosotros
se activara el centrifugado y empujara hacia afuera cualquier densidad energética,
sea esta emocional o incluso física para ser transmutada a la luz de nuestra
consciencia. La resistencia está a la orden del día. Muchas personas con las que
me he encontrado han compartido conmigo su sensación de estancamiento, de
querer y no poder, de llanto incontrolable… Las memorias que traemos
codificadas en nuestro campo de energía se desvelan y se liberan y nuestra
conciencia parece por momentos que se dispersa. Algunos pueden sentir
pérdida de memoria, pequeños lapsus donde no saben donde están, dificultad
para concentrarse en una tarea, miedos, ganas de huir, agresividad, juicios
que separan, pérdida de orientación… La vida está apretándonos ahora,
empujándonos a ir más allá de nuestras zonas de comodidad. En momentos de
tanto caos, de tanto movimiento tenemos una herramienta para sostenernos
firmes en medio de la tormenta y esta es nuestra capacidad de volver al centro
y concentrarnos en un sólo punto en nuestro interior. Ésta ha sido la clave de
las técnicas milenarias de meditación y de respiración, la capacidad de
concentrarnos en ese lugar sagrado de nuestro centro, pleno de recursos,
desde dónde percibir con claridad y serenidad lo que pasa alrededor.
En el ojo del huracán estamos siempre ha salvo. Pero si nos dejamos llevar un
poco hacia los bordes nos veremos muy fácilmente sacudidos y lanzados hacia
el mismo caos. La técnica del centrado en el campo unificado es especialmente
eficaz en estos tiempos. Durante dos veces al día podemos sentarnos
cómodamente en una silla, cerrar los ojos, conectar con la respiración y llevar
toda nuestra atención concentrada y nuestra intención hacia el centro de
nuestro corazón, puerta de entrada al campo multidimensional de nuestra
existencia. En este punto los sentidos interiores toman el mando y desde este
silencio podemos escuchar el mensaje profundo de estos tiempos. Concentrarnos
en nuestro aspecto más profundo nos facilita mantenernos abiertos al flujo
masivo de energía, adaptándonos constantemente a este nuevo estado vibratorio.
La elección siempre es nuestra.
Es importante observar hacia dónde estamos enfocando nuestra atención. Aunque
la oscuridad parece que es lo único que existe en estos momentos lo cierto es
que no es más que un síntoma de la luz que ya está presente en este nuevo mundo.
Elegir la luz, elegir la esperanza y enfocarnos hacia ese lado nos permite observar
también la oscuridad pero no identificarnos con ella. Al anclarnos interiormente
en la luz estamos alineándonos constantemente con este ciclo mayor de la vida
que nos sostiene. Y es lo que se nos pide. Seguir caminando aunque sea en la
quietud, anclarnos en el centro mientras la oscuridad se disipa, confiar
plenamente a pesar de los dramas que puedan manifestarse a nuestro alrededor
y recordar que todo pasa, todo fluye, nada permanece.
El caos es necesario para establecernos en un nuevo nivel de funcionamiento.
En las zonas de caos se acumula una gran cantidad de energía creativa que tiene
el poder de elevarnos a nuevas zonas de estabilidad. Mantener el centro facilita
esta aventura.
Sientan en el interior de sus corazones como va emergiendo una nueva cultura
unificadora, amorosa y vital. Enfoquémonos juntos hacia este nuevo mundo
emergente. Porque en el punto del ahora, TODOS SOMOS UNO.
Un fuerte abrazo
Jorge Santana
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