De dentro hacia afuera

“La piel es la puerta de entrada al vacío”

Uno de los aspectos más importantes en este momento de transición evolutiva que estamos viviendo es la corporeidad. El cuerpo como realidad tangible esconde una realidad más sutil y eterna. En su forma se esconde lo que no tiene forma. Y su peculiaridad está en que nunca miente.

De todas las distintas expresiones de nuestra Conciencia el cuerpo es la única que existe y vive constantemente en el presente, en el ahora. Uno puede vivir en el futuro mentalmente, uno puede estar cargando recuerdos emocionales del pasado, – lo que comúnmente hemos denominado subconsciente o sombra- pero el cuerpo, nuestro cuerpo, siempre está en el presente. Esta constante presencia del cuerpo nos invita a explorarlo y sentirlo, a habitarlo en definitiva.

La materia es la última manifestación creativa de la Conciencia. Y nuestro cuerpo como materia es la última manifestación creativa de lo que somos, pura Conciencia. Y lo que somos está más allá del cuerpo. Para responder a la pregunta ¿quién soy yo? hay que adentrarse en el vacío, en lo que no tiene forma, en lo que clásicamente hemos llamado…el misterio. Y esto es una sensación, no una forma.

¿Soy yo el que piensa o el que observa al que piensa? ¿Soy yo mi cuerpo o el que habita el cuerpo? Preguntas para la reflexión intuitiva.

Hoy en día los científicos hablan del cerebro y sus capacidades, de su perfecta maquinaria y funcionamiento y ya están vislumbrando la posibilidad de que el cerebro sólo sea una central receptora de algo que está allá del cuerpo y del propio cerebro. La ciencia se está abriendo a los nuevos paradigmas del tercer milenio. Y esto es maravilloso.

Creer que la Conciencia es un epifenómeno del cerebro ha sido la posición predominante durante estos últimos cien años de ciencia. Pero la ciencia está actualizándose y abriendo la posibilidad de que el cerebro sea un fenómeno causal descendente de la Conciencia. Yo ante esto digo ¡bravo! sigan así.

Nosotros, como Conciencia, utilizamos el cerebro como herramienta para la manifestación creativa y la regulación física de nuestro cuerpo pero nuestra existencia está más allá de toda forma física. Existimos en lo eterno, en lo infinito. Y el cuerpo facilita la integración de lo infinito en lo finito. El cuerpo permite manifestar “el cielo en la tierra”. Y eso lo hace totalmente sagrado.

En el camino hacia la integración existencial el cuerpo tiene un papel fundamental. No podemos engañarnos a través de él. Es muy común escuchar a la gente cuando le preguntan ¿qué tal estás? decir algo así como -Estoy muy bien, me duele la espalda pero yo estoy muy bien. Me dirás tú como se puede estar bien con un dolor de espalda. Aquí hay algo que no encaja. ¿Quién miente? ¿El cuerpo?

Una de las características de la integración de la Conciencia es la ausencia de sufrimiento. Y este sufrimiento también incluye el sufrimiento físico. Ante esta cualidad de la Conciencia lo normal sería que una persona que integra la Conciencia en su cuerpo se libera de toda enfermedad. ¿Por qué? Porque al encarnar lo sagrado en un templo sagrado se disipa toda densidad y todo lo que no sea perfecto…tal como es la Conciencia. ¿Entonces?

El cuerpo es un canal de comunicación multidimensional, el templo sagrado donde se integran las realidades multidimensionales de nuestra Conciencia. Y es la herramienta a través del cual podemos ejercitar la Presencia.

La Presencia es un estado de Conciencia unificado, un estado de atención alerta y serena que permite a nuestra Conciencia más elevada habitar y existir a través del cuerpo, de la materia.

“En la Presencia no hay parloteo mental, ni sombra emocional sino vida manifiesta”   

Y en estado de Presencia la enfermedad y el dolor simplemente desaparecen. La percepción de la corporeidad cambia y no sólo se siente la energía que fluye por el interior sino también por el exterior del cuerpo. Supone el fin de la dualidad y el ingreso en la unicidad. Y en este sentido el síntoma o la enfermedad se convierten en una puerta para la integración de la Conciencia.

“Sentir, pensar, actuar.”

No todos los seres humanos están llamados a despertar en estos tiempos. La vida sabe lo que hace y hay un plan creativo de base. Pero todos sí tienen el potencial de lograrlo. Y esto hace que podamos sanar…sin limitaciones. La responsabilidad la tiene cada uno. Pero la potencialidad está.

El movimiento físico, la postura y los síntomas nos dice mucho del estado de integración de  nuestra alma, de nuestra Conciencia. La forma de caminar, de desenvolverse en el espacio, la coordinación motora, la expresión afectiva se imprimen en el cuerpo y en su capacidad expresiva. La integración de la Conciencia supone una renovación física y una expresividad integrada y armónica. Y la sanación ocurre como consecuencia de esta integración.

“Detrás de todo síntoma o enfermedad hay una emoción no liberada y sentida.”

El plano emocional está íntimamente ligado al cuerpo físico. Es un nivel más sutil de energía que utiliza el cuerpo como canal de expresión. Emoción, etimológicamente significa movimiento de energía hacia el exterior. Cuando no fluye hacia afuera esta energía se estanca en el cuerpo físico. Si perdura en el tiempo se puede establecer en él y de ahí a la aparición de la enfermedad sólo se necesita tiempo. La enfermedad se convierte así en un movimiento de energía creativa y emocional hacia dentro y no hacia fuera. La buena noticia es que tenemos el poder de transformar esta dinámica.

En estos tiempos tan intensos de cambios muchos están sintiendo síntomas difusos y caprichosos. Por un lado está el incremento de la vibración energética del planeta, estimulado también por las tormentas solares y los eclipses. Esto está generando una dinámica muy potente desde el interior de nuestros corazones hacia el exterior que está empujando energía densa acumulada en nuestros cuerpos físico y emocional. Si nos asustamos y no nos rendimos esta energía termina quemándonos y dañando nuestro templo. La solución está en la rendición.

Rendirse implica aceptar todo lo que me está pasando, incluso el dolor físico que pueda estar viviendo. Esta aceptación y rendición profunda va a permitir la salida de una emoción o sentimiento profundo que estaba atascado en el sistema. Si sostenemos esta expresión emocional sin engancharnos a ella vamos a poder experimentar lo que está detrás de ella. Y lo que nos vamos a encontrar es AMOR.

No hay terapia que nos exima de vivir la rendición como puerta de entrada a la integración de la Conciencia y a la era de Acuario. Pueden ayudar, pueden apoyar y estimular pero la responsabilidad de encarnar la Conciencia ocurre en la intimidad y en la comunicación de uno con el Universo. Y este proceso, por mucho que nos empeñemos, es emocional.

Nuestro cuerpo es un templo para anclar la Conciencia. Es un canal que permite a nuestra alma comunicarse con los aspectos más superficiales de nuestra identidad (el ego) indicándonos el sendero hacia la integración y la alineación existencial. Sentir el dolor, poner atención en él, respirarlo y dejar que el amor profundo de nuestros corazones nos abrace permiten la transformación integrativa de nuestra identidad, liberando emociones dentro de un campo mayor y unificado de Conciencia.

Es tiempo de aceptar nuestra vulnerabilidad. Pues es la propia vulnerabilidad lo que nos hace invulnerables.

Te amo.

Jorge Santana

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3 comentarios en “De dentro hacia afuera

  1. Palabras cargadas de sabiduría, de energía sutil que nos ayuda a elevarnos y conectar con nuestro ser, a estar y ser Presencia…
    Sí sí si sí sí!!, ése es el proceso de sanación!.
    Muchos besos y amor fraterno.

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