Parte Intuitivo 2016. El final de un ciclo.

“Cuando algo muere, algo nace. No existe nada sin conclusión, y el corazón late.

Cuando algo muere, algo nace. No existe la disolución, es un ciclo constante.

Vida y muerte, EVOLUCIÓN. Pobre quien intente retener lo que ya quebró.”

Llegamos al final del 2015 que para muchos ha sido un año muy intenso de cambio, de transformación, de muerte y renacimiento.  Parece que nada haya quedado en el mismo sitio, aunque los medios traten de programarnos y adoctrinarnos en la “estabilidad”. Lo cierto  es que en los últimos meses de este año la palabra in-estabilidad ha estado muy presente. Por un lado a nivel físico; los ajustes electromagnéticos han estado a la orden del día y seguramente algunos han sentido por momentos o incluso durante algunos días pequeños vaivenes, como si fuera un mareo o una bajada de tensión…así como sensaciones de estar flotando. El cansancio repentino, la incapacidad de concentración o  de sostener una visión clara hacia dónde ir se ha sucedido de días totalmente opuestos, con fuerza, vigor y visión clara. Este ir y venir entre extremos refleja algo que está ocurriendo en la Tierra a nivel global, la inestabilidad y la extremidad del clima por un lado y de las ideologías y posiciones polarizadas por otro.

Las estructuras se están viniendo abajo a medida que sale a la superficie la podredumbre encubierta por sistemas caducos. Y esto sólo acaba de comenzar. Este año seguramente saldrán más escándalos a la luz, de la misma manera que saldrán densidades emocionales personales enterradas en el fondo de nuestras propias células.

“Pararse a observar…siempre es la mejor opción.”

Se abre ante nosotros un 2016 y un período de grandes saltos evolutivos y perceptivos.  El año 2016 es un año 9, un año de sacudidas, de limpieza profunda, de vaciar cualquier cosa que tengamos en los cajones viejos de nuestro trastero. Igual que sacudimos el bolso cuando lo queremos vaciar, así es este año que entra, un año en el que podemos dejar que se caigan las pieles muertas de nuestro pasado… y la mejor opción es “danzando”.  Es posible que ya hayamos sentidos estas sacudidas en estas últimas dos semanas. Las fechas no marcan de manera pragmática los comienzos o los finales. Los ciclos son un continuo que se solapan unos con otros.

Este ir y venir entre extremos nos da la posibilidad de conectarnos con el centro, siendo los observadores de lo que acontece sin sufrirlos más de la cuenta.

El 2016 nos abre la posibilidad de volvernos a mirar en el espejo y descubrirnos sin ningún tipo de ropa encima. Es un año para la desnudez, para la celebración, para la renovación, para disfrutar el vivir en un estado de constante in-certidumbre creativa. Por eso hay personas que están sintiendo la necesidad de des-cubrirse, hartos de tener teorías espirituales o terapéuticas en la cabeza que no logran implementar en el día a día. Vivir es una experiencia, no un concepto. Y la experiencia se siente, no se piensa. La re-velación ocurre en instantes de eterno presente. Y eso es lo único que cultivar, estar presentes, habitar el cuerpo y permitir que la vida hable y se exprese a través de ti.

“El amor no se hace. Simplemente ES.”

Más allá de la luz y la oscuridad

Muchos buscadores terminan aceptando una de las premisas que tantos por ahí tratan de asentar, que cada uno tiene su luz y su oscuridad y que lo mejor que puedes hacer es aceptarlo. Es cierto que la aceptación es un gran paso, quizá el primer paso. Pero nos olvidamos que el aspecto más importante de la aceptación es la transformación que conlleva.

La aceptación es un acto de AMOR hacia uno mismo (hacia el mismo uno).

Aceptar nuestras luces y nuestras oscuridades nos abre a dar un paso más allá de toda luz y de toda oscuridad. Porque somos más que esta caduca dualidad. Somos la unidad que mora y late más allá de toda mente. Integrar este nuevo estado implica trascender las luces y las sombras de las que tanto “negocio” se ha hecho y se sigue haciendo.

“Hay un paso en la transformación humana donde la “iluminación” y la “oscuridad” quedan relegados a un segundo plano. Ese paso trascendente e inmanente a la vez implica una total rendición a las fuerzas unitarias de la VIDA. Desde ese lugar todo se ve más claro, porque ni la luz es tan luminosa ni la oscuridad tan oscura.  Ambas forman parte de un engranaje a través del cual re-nacemos transformados.”

Es más cómodo decir que tengo mis luces y mis sombras que aceptar que las tienes para dar un paso más allá de ellas. Entonces ya no las tienes, las tuviste, te las creíste…pero existe algo más que luz y oscuridad. Es la unidad latente la que se abre ante esta experiencia.

La mente inferior puede comprender conceptos. Pero el entendimiento viene de algo que somos más allá de nuestra mente.

Este año nueve es un año propicio para sacudirnos estos clichés “pseudo-espirituales”, para rendirnos a cualquier búsqueda externa y conectar profundamente con la única verdad interna que yace en el centro del corazón humano. En la mente siempre serás dos…en el corazón simplemente UNO.

Que este año 2016 nos de o-por-tu-unidad.

Gracias por leerme…SIEMPRE.

Jorge Santana

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2 comentarios en “Parte Intuitivo 2016. El final de un ciclo.

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